Japón construirá frente a Fukushima el parque eólico más grande del mundo.

Se ubicará a 16 km de la costa de Fukushima y pretende sustituir a los reactores nucleares.

Japón se ha propuesto construir el parque eólico más grande del mundo. La instalación se ubicará en alta mar, a 16 km de la costa de Fukushima, y la energía que proporcione sustituirá a la de los reactores nucleares.

La urgencia vivida en marzo de 2011 con la central nuclear de Fukushima fue una llamada de atención para el país nipón. A pesar de ser una de las sociedades más preparadas ante emergencias y catástrofes, la incertidumbre vivida ante el acontecimiento los sobrepasó y los problemas que por suerte no se desencadenaron en el corto plazo tuvieron consecuencias en el largo, pues los tres reactores principales de Japón se desplomaron (54 reactores inutilizables en total) y el país insular empezó a preocuparse por reducir su dependencia de la energía nuclear. El nuevo parque eólico pretende ser una respuesta.

Ubicado a 16 kilómetros frente a la costa de Fukushima, el proyecto comprende la instalación de 143 turbinas de viento que generarán 1 gigawatt de energía una vez que estén completados en, se espera, 2020. Se busca que sea un récord, por lo que la granja eólica nipona superará los 504 megavatios generados por las 140 turbinas de la granja Gabbard Mayor de la costa de Suffolk, Reino Unido, que es la mayor granja eólica del mundo por el momento. Incluso será superada cuando a fines de este año se pase al estuario del Támesis, donde tendrá 175 turbinas y producirá 630 megavatios de energía.

La primera turbina

Según la revista japonesa que dio el anuncio, la primera etapa del proyecto Fukushima será la construcción de una turbina de 2 megavatios, la subestación y una instalación de cable submarino. La turbina se mantendrá a 200 metros de altura y si tiene éxito, las turbinas adicionales serán construidas progresivamente con sujeción a la disponibilidad de fondos.

Para anclar las turbinas al fondo del mar, se construirán marcos flotantes de acero que se estabilizan con lastre, anclado a la plataforma de 200 metros de profundidad que rodea la costa japonesa vía líneas de amarre. Una vez esté funcionando a toda máquina, la intención es que suministre electricidad a la amplia red a la que dos de los reactores de Fukushima proveían.

En Japón están interesados en ampliar el parque eólico en alta mar si las cosas salen como esperan, aunque los habitantes de la costa y la industria de la pesca demostraron antipatía por no saber cómo afectará esta construcción a su fuente de ingreso.

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